
Willie Dixon, el Sr. Blues
Hay gente que llegó un ratito antes. Puso la primera piedra y luego observó como lentamente a su alrededor se iba construyendo la casa. Por eso quiero dedicar esta entrada a un gigante del blues de Chicago que fue músico, productor, compositor y –en general- una de las principales fuerzas motoras de ese gran sello llamado Chess. Su nombre: Willie Dixon.
Nuestra historia comienza en 1937 cuando un promisorio boxeador de Chicago descubre que su manager lo estaba estafando y al enfrentarlo, con no demasiada amabilidad, decide el fin de su carrera pugilística, la que hasta entonces le había valido un campeonato de jóvenes aspirantes y ser el sparring del gran Joe Luis. Se perdía tal vez un futuro campeón del cuadrilátero pero ganábamos un paladín del blues y uno de los personajes más importantes de la aleación entre el blues urbano de Chicago y el futuro rhythm and blues blanco de los años '60.
Willie Dixon había nacido en 1915 en Vicksburg, Mississippi, y se pasó varios años de su adolescencia recorriendo en ferrocarril buena parte de los Estados Unidos: todo el sur, Chicago, Nueva York. En su pueblo natal comenzó cantando en un cuarteto vocal y más tarde empezó a componer sus primeras canciones.
Después de colgar los guantes, se le acercó un guitarrista llamado Leonard Caston y lo convencio de que la música -ya a esta altura otra de las pasiones de Willie Dixon- podía brindarle la oportunidad de zafar de un empleo sin futuro, destino habitual de los negros norteamericanos en la década del 30. Así Caston y Dixon se largaron a tocar en los bares, actuando "a la gorra". Su amigo le construyó a Dixon su primer contrabajo, con una lata y un palo. Ya en el año 1939 Dixon y Caston formaban parte de los Five Breezes y Willie consiguió su primer contrabajo de verdad. Era el inicio de su carrera profesional.
Antes de continuar su actividad musical en los años '40, Willie Dixon pasó un corto período en la cárcel, al declararse objetor de conciencia y negarse a enlistarse en el ejército. Willie no sólo dominaba la palabra, la melodía y los puños, sinó que se negaba a ir a morir por un país que lo consideraba un ciudadano de segunda. En 1942 formó los Four Jumps of Five, actuando en Chicago y alrededores. Con esa banda llegaría a grabar un disco simple pero ya en 1945, reunido con su viejo amigo Caston, forman el Big Three Trio. Eran una banda de rhythm and blues vocal y se presentaron en muchos locales de buena reputación, pero tampoco le hacían asco a los tugurios de blues del "lado equivocado de las vías", como solía decirse. En uno de estos shows en El Mocambo, Dixon conoció a los dueños del local, los hermanos Chess, que por entonces planeaban establecer un sello de blues. Leonard y Phillip ven en Willie (que ya había trabajado con un par de pescados gordos como Tampa Red o John Lee "Sonny Boy" Williamson) la experiencia musical y la solidez instrumental que el naciente sello Chess iba a necesitar.
Y así, a fines de la década del '40, comenzó la era de oro de Willie Dixon como músico, productor y, muy especialmente, autor y compositor de canciones. Tuvo un par de éxitos menores como intérprete, pero el gran momento le llega cuando su tema "Hoochie Coochie Man" se convierte en un éxito para Muddy Waters, quien la grabó en enero de 1954. Cuenta la leyenda, que Dixon se la enseñó palabra por palabra, acorralándolo en el baño del local donde actuaba Waters.
Willie Dixon con Muddy Waters
“Hoochie Coochie Man” marcó el inicio de una fructífera asociación entre Willie Dixon y Muddy Waters, quien en el futuro conseguiría varios éxitos con temas de Dixon, como "I'm ready" y "I just wanna make love to you". Otro gran bluesman que fue destinatario de los temas de Willie Dixon en esos años fue Chester Burnett, alias Howlin' Wolf. "Era muy duro trabajar con Howlin' Wolf", declaró años más tarde Dixon. "Siempre sentía que algo andaba mal y tenía que probar distintos ángulos. Tratar con él requería de mucha diplomacia." Como fuera, a Dixon no le fue tan mal con el Lobo Aullador, ya que Wolf le grabó el gran "Back Door Man", "Wang Dang Doodle" y "Spoonful", entre otros clásicos. Pero el primer tema de Dixon que hizo Howlin' Wolf era un sinuoso blues de infidelidad y desesperación que se llamó "Evil".
Mientras componía estos clásicos, Willie Dixon era -además- el productor residente de la casa Chess, tocando el contrabajo y arreglando temas de varios grandes entre los que se cuentan algunas figuras señeras del primer rock and roll como Chuck Berry y Bo Diddley. Al llegar la década del '60, el reconocimiento internacional de Willie Dixon aumentó en grandes proporciones con la llegada de la generación inglesa de rhythm and blues que encarnaron Alexis Korner, John Mayall, los Yardbirds, los Animals, Spencer Davis Group, Pretty Things, y los Rolling Stones, quienes tuvieron su primer número uno, precisamente, con el tema de Dixon “Little Red Rooster”.
Más tarde, la segunda ola de rhythm and blues inglés sofisticó el estilo, añadiéndole al blues blanco otros elementos, como las zapadas entre jazzeras y psicodélicas de Cream y los heavy riffs de Led Zeppelin. Precisamente Cream, ese trio de virtuosos formado por Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker, registró en su álbum “Wheels of Fire” una colosal versión en vivo del tema “Spoonful”, con una brillante sección de improvisación. Los Doors de Jim Morrison no se quedaron atrás y en su álbum debut de 1966 le grabaron ese otro clásico llamado “Back Door Man”, que también se convirtió en un estándar de los recitales del grupo.
En los años '60, los temas de Willie Dixon fueron grabados por Cream, Rolling Stones, Jeff Beck Group, John Mayall, y también formaron parte del repertorio de los bluesmen americanos que visitaban Inglaterra para grabar con la flor y nata de los jóvenes instrumentistas británicos. Por ejemplo, Las London Sessions de Howlin' Wolf están plenas de material de Willie Dixon, "Little Red Rooster", "Wang Dang Doodle" y “Ain’t Supertitious”, entre otros. Pero sin duda la banda que ayudó a que la fama de Dixon perdurase en las décadas subsiguientes, por la enorme influencia que ejerció en la escena del heavy rock que comenzaba a fines de los '60, fue Led Zeppelin, la banda de Plant, Page, Jones y Bonham, quienes en su primer disco, de 1968 incluyeron dos temas del genial compositor y productor: "You Shook Me" y ese clásico llamado "I can't quit you baby".
Willie Dixon tendría también un importante rol como programador y director de los festivales llamados American Folk Blues, que a partir de 1962 se repetirían por Europa en giras que duraban un mes como promedio. Tras la muerte de Leonard Chess y la posterior decadencia de Chess, Dixon continuó con su actividad de músico con la Chicago All Stars, una banda de blues que le hacía honor a su nombre y en 1970 grabó un álbum como solista para CBS que se llamó "I Am The Blues", una reunión de todos sus clásicos. En los '80 Dixon siguió grabando bajo su propio nombre y se radicó en California. Falleció en 1992, no sin antes ver la publicación de dos obras básicas para quienes desean conocer a fondo su obra. La caja Willie Dixon-The Chess Box, que contiene 36 temas de sus años dorados en Chess a cargo de los artistas de la casa, y un libro autobiográfico escrito en colaboración con Don Snowden, titulado también "I Am The Blues", o sea “Yo soy el blues”
¿Y quién puede discutírselo?
Fuente : http://mundorosso.blogspot.com.ar/

Eric Clapton revela enfermedad que podría alejarlo de la música.
El célebre guitarrista Eric Clapton reveló que padece una enfermedad incurable en el sistema nervioso, por lo que le cuesta trabajo tocar la guitarra en la actualidad.
"Comenzó con un dolor de espalda baja y se convirtió en lo que ellos -los médicos- llaman una neuropatía periférica. Se siente como si tuvera descargas eléctricas hasta las piernas", comentó en una reciente entrevista a la revista Classic Rock.
Eric Clapton agradece estar vivo: "Yo ya debí de haber 'estirado la pata' desde hace mucho tiempo", dijo en referencia al abuso de alcohol y drogas que padeció durante la década de los años 70 y 80.
"Debido a que estoy en recuperación del alcoholismo y adicción a sustancias, considero que es una gran cosa estar vivo. Por alguna razón me sacaron de la puerta del infierno y me dieron otra oportunidad", reflexiona.
Continuar en la música
Este padecimiento hace que para Clapton sea cada vez más difícil continuar en la música. "Aún puedo tocar, es decir, se pone difícil en algunos momentos. El aspecto físico de envejecer es dificil", explicó.
Clapton de 71 años publicó el mes pasado "I Still Do", su más reciente disco; además de la recopilación "Forever Man", en la que hace un recuento por sus más de cuatro décadas de carrera; en las que ha destacado en bandas como "John Mayall & The Bluesbreakers", "The Yardbirds", "Cream" y "Blind Faith"
"No sé cómo sobreviví, especialmente a los años setenta. Hubo un momento en el que me llevaron al hospital St. Paul en Minnesota, al parecer yo estaba muriendo. Tenía tres úlceras y una de ellas estaba sangrando", comentó sobre su abuso de sustancias. "Es increíble que aún esté aquí".
Sobre "I Still Do", Clapton confesó que lejos de ser una despedida de los escenarios, es un homenaje a todos aquellos amigos, familiares y otros músicos que han fallecido en los últimos años.

Robert Johnson, una historia
Existe una leyenda recurrente sobre un hombre que, como Fausto, hace un trato con el Diablo a cambio de conocimiento. En esta leyenda en particular, el trato sucede en un cruce de caminos en el cual un hombre intercambia su alma por talento musical, y nadie es mejor exponente de esta leyenda que el mismísimo Robert Johnson.
Existe una leyenda recurrente sobre un hombre que, como Fausto, hace un trato con el Diablo a cambio de conocimiento. En esta leyenda en particular, el trato sucede en un cruce de caminos en el cual un hombre intercambia su alma por talento musical, y nadie es mejor exponente de esta leyenda que el mismísimo Robert Johnson, nacido “probablemente” en Hazlehurst, Mississippi, el 11 de mayo de 1911, legendario bluesero pionero del Mississippi Delta que, se dice, vendió su alma al Diablo en un cruce de caminos y obtuvo su talento prodigioso para el blues u obtuvo, según algunos “el blues mismo”.
Su memoria eidética, que le permitía tocar, al igual que Mozart, cualquier canción tras haberla escuchado sólo una vez, su inteligencia e innovación musical son legendarias, y el pacto con el Diablo es la explicación más cuerda que se les ha podida dar hasta ahora. En la canción “Crossroad Blues”, Johnson cuenta que durante un viaje fue a pedirle ayuda a Dios, y como no la encontró, el Diablo se le presentó en un cruce de caminos y le enseño el blues. Aquí se nota un tema subyacente en el cual Johnson, desilusionado por el cristianismo, encuentra en la música y la soledad del cruce de caminos una conexión con sus orígenes ancestrales.
El vudú tiene su origen en las religiones animistas de África del oeste, que llegan a América con la ola de esclavos que se instalan en Estados Unidos a partir de 1809, en particular en el Mississippi Delta, donde se origina el blues a partir de los años 1920-30. Entre ellos, llega Marie Laveau a Baton Rouge, Nueva Orleans, en 1820. La suma sacerdotisa se presentaba a todas las ceremonias con una serpiente pitón llamada Zombi, como lo hizo Britney Spears en los MTV Music Awards 2001, probando que la tradición vudú en la música sigue intacta, aunque no siempre nos demos cuenta de ello.
Las religiones africanas tienen como ejes centrales la música de tambor y bailar para entrar en trance y ser poseído o “montado” (“ride”, como a un caballo) por un Dios. La cantante y escritora Debra Devi habla de esto en su libro The Language of Blues, from Alcorub to Zuzu, y explica que este fenómeno se convirtió en el soul y gospel en las iglesias bautistas afroamericanas, donde la “posesión” por el Espíritu Santo, en particular a través de la música, es una práctica común. Incluso sugiere que la expresión en inglés “Right on” viene de la jerga afroamericana y significa en realidad “Ride on (Jesus)”, es decir, es una exhortación para que el Espíritu Santo siga poseyendo a una persona. La posesión se volvió un estándar en la música rock, donde figuras como Jim Morrisson, Johnny Rotten, Jerry Lee Lewis y Janis Joplin se dejaban “poseer” por el espíritu de la música en el escenario.
En religión vudú, Legba –para los fon de Dahomey– y Eshu -para los yoruba de Nigeria– es un intermediario entre dioses y hombres que vive en los cruces de caminos. Legba-Eshu es un “trickster” o “pícaro divino”, un espíritu travieso e impredecible, cualidades que probablemente causaron la desconfianza y contribuyeron a su asociación con el Diablo por parte de los cristianos. Los dioses vudú son la personificación misma de los conceptos de “cool” y de “soul”. El blues, y por lo subsecuente el rock & roll se vuelven “música del Diablo”, y en ella se habla con frecuencia del hoodoo, el vudú, el amor y el Diablo.
Las prácticas de brujería vudú fueron luego americanizadas y se vuelven el “hoodoo”, folclor originario del Nuevo Continente, ampliamente practicado en América del Norte a principios del siglo XX. Se trata de una colección de cuentos, medicina herbolaria y practicas mágicas derivadas del sincretismo entre nativo-americanos, afroamericanos y europeos. Se publican libros como Secrets of the Psalms yThe book of Secrets of Albertus Magnus, que ayudan a popularizarlo. El concepto del “mojo”, la “track magic”, brujería que se disponía en el lugar donde la víctima iba a caminar o poner los pies y se resuelve poniendo peniques de cobre en los zapatos, todos estos conceptos salieron del folclor del hoodoo, que era especialmente popular en Baton Rouge, Nueva Orleans. Todos los blueseros de la zona estaban familiarizados con sus prácticas y las mencionan en su música. Canciones de Johnson como “Me and the Devil Blues”, “Cross Road Blues” –de donde origina la historia del pacto con el Diablo– y “Stones in my passway” describen el mundo del hoodoo con detalle.
La vida de Johnson fue tumultuosa: antes de empezar a tocar la guitarra se casó con una jovencita, Virginia Travis, que murió dando a luz con solo 16 años. Se cuenta que Robert Johnson no era muy bueno con la música. Había tocado un poco de armónica, pero era malo. Dice su amigo, el bluesero Son House: “¡Que ruido hacia! La gente se enojaba. Venían y me decían: ‘¿Por qué no le quitas la guitarra a ese muchacho? Nos está volviendo locos’”. Después de la muerte de su esposa Johnson decide irse a recorrer el Delta del Mississippi para tocar en tabernas y burdeles, época durante la cual vivió una vida de disolución, bebiendo y apostando, y sostuvo una relación con una mujer mayor que él, Caletta “Callie” Craft, con la que se casó en secreto en 1931. Al regresar a su hogar en Robinsonville, no solo parecía haber adquirido un talento incomparable para la guitarra, sino un carisma irresistible también. Se rumora que el pacto con el Diablo sucedió durante esa ausencia para recorrer el Delta del Mississippi.
Cuenta Son House que él estuvo presente cuando sucedió el pacto en la esquina de Hwy 1 y Hwy 8, en Rosedale, Mississippi, como lo dice la canción, a pesar de que la leyenda decía que el cruce original era el de Hwy 61 y Hwy 49 en Clarksdale, que hoy en día se ha convertido en un lugar de peregrinaje donde la gente rinde culto a este evento místico y musical. Algunos sugieren que tiene más sentido que haya sido en Rosedale, por su proximidad al río, ya que según el folclor hoodoo el Diablo necesita estar cerca de un río para aparecerse. Según otras historias del folclor local, Johnson viajaba hacia Helena y pasaba por Beulah y se le apareció el Diablo con un perro negro, quien le vendió el blues por el precio de su alma.
El mismo Robert Johnson nunca dijo haber hecho este pacto. La historia es de su mentor, Ike Zimmerman, y de su amigo Son House. Sin embargo, antes incluso de Robert Johnson, ya se hablaba de la leyenda de intercambiar el alma con el Diablo a cambio de talento en el blues. El Reverendo LeDell Johnson contaba de su hermano Tommy, que se había ido de la casa un día y había regresado siendo un prodigio del blues. Según el mismo Tommy Johnson (1896-1956), otro famoso bluesero, sin ninguna relación familiar con Robert Johnson:
Si quieres aprender a tocar la guitarra, o cualquier instrumento, vas a un cruce de caminos. Llegas un poco antes de las 12 de la noche, para estar seguro de que estarás a tiempo. Tomas tu guitarra y te quedas ahí tocando una canción, tú solo. Ahí se te va a aparecer un hombre negro y alto, va a tomar tu guitarra y la va a afinar. Luego va a tocar una canción, y te la va a regresar. Y así fue como yo aprendí a tocar todo lo que yo quisiera.
El Reverendo Gary Fox cuenta otras versiones de este mito, en las que hay que llevar consigo tierra de cementerio y el Diablo se puede presentar en muchas formas, como un perro, caballo o gallina negra, pero después de pasar enfrente de la persona que quiere aprender a tocar, si esa persona no sale corriendo, después podrá tocar cualquier canción, pues le habrá vendido su alma al Diablo.
La carrera de Robert despegó, muchos discípulos se acercaron a él y los otros músicos lo veían con una mezcla de envidia y admiración. Fue parte del movimiento fundador del Delta Blues junto con Charley Patton, Skip James y Son House. Grabó muy poco y las pocas grabaciones que hizo fueron hechas a una velocidad inusual en la pista, lo que las hace sonar a un tono diferente que el original. Esta cualidad y el hecho de que la voz de Johnson ya no puede ser escuchada en su tono original, son consideradas parte del mito sobrenatural que rodea al prodigio Robert Johnson.
Los mismos rumores corrían sobre Niccolo Paganini y su talento para el violín, y lo mismo también se decía de Francisco, “el hombre en las costas del Caribe”, un prodigioso vallenatero que según las versiones ya sea vende su alma, ya sea vence en un duelo de acordeón al mismísimo Lucifer en un cruce de caminos. Es curioso que en estas regiones de América del Sur la migración de esclavos africanos y la cultura afrocaribeña que sobrevino después es muy similar al patrón del Delta del Mississippi. En esta zona, sin embargo, la migración dio nacimiento a la cumbia, otra forma de música con orígenes en las danzas de cortejo de África del oeste.
La música siempre ha sido considerada un túnel entre el mundo de los hombres y el de los cielos. El primer instrumento de música, el tambor, muy preciado en las sociedades africanas, se toca a una frecuencia que induce el trance y puede haber sido inventado como un implemento chamánico, destinado a aquellos con la habilidad de entrar en contacto con dioses y espíritus.
Se rumora que otro notorio bluesero, Howlin’ Wolf, se había ganado el apodo por su costumbre de tocar la guitarra y aullar solo en los cementerios, bajo la luna, aunque él mismo explicaba que esto no tenía nada que ver con vudú o el Diablo, solo que los cementerios eran simple y sencillamente el lugar más callado y tranquilo para poder tocar y practicar el “shouting blues”, que podría fácilmente haber sido confundido con los aullidos de un howling wolf.
Otros músicos que utilizaron simbología y temáticas vudú en sus canciones fueron, por ejemplo, John Lee Hooker en “Crawling King Snake”, que se refiere a la deidad vudú en forma de serpiente llamada Damballa, que representa al creador primordial del mundo. También Screamin’ Jay Hawkins, que escribe “I put a spell on you”, más tarde popularizada por Creedence, que contiene la obvia temática vudú del embrujo. En su versión original, Hawkins la canta gritando, influenciando a Alice Cooper y Marylin Manson. Él y Joe Turner ponen de moda el “shouting blues”, que retoman Muddy Waters (“Got my Mojo Working”) y T-Bone Walker, y que más tarde influencia a Hendrix y a los Rolling Stones. Hendrix incluso se refería a sí mismo como un “voodoo child”, y se dice que durante una época de su vida estuvo obsesionado con ir a ver a una bruja del Delta para que le quitara una brujería. Por su parte, también se rumora que Robert Plant guarda un frasco de tierra proveniente del cruce de caminos de Johnson.
Robert Johnson murió en circunstancias misteriosas en 1938 a la edad de 27 años, al igual que otros integrantes del grupo de los músicos “malditos” como Joplin, Morrison, Hendrix y Cobain. Estaba tocando en el Three Forks Juke en Greenwood, Mississippi, le ofrecieron un trago y hubo una pelea: él tumbó la botella y declaró que “nunca bebía de una botella abierta, porque no sabía lo que le habían puesto”. Le ofrecieron otra botella y esta vez la aceptó. Esa noche no pudo cantar, se enfermó y estuvo varios días vomitando y delirante. Murió poco después, a pesar de recibir todos los cuidados posibles. Hubo muchas conjeturas de que había sido envenenado o víctima de brujería. Se dijo también que el Diablo había simplemente regresado a cobrar lo que le era debido. Sin embargo, su amplio repertorio sobrevivió el paso del tiempo, y ha sido retomado por músicos de talla mundial como Led Zeppelin (“Traveling Riverside Blues”), los Rolling Stones (“Love in Vain”), Cream (“Crossroads”) y los White Stripes (“Stop Breaking Down”). La célebre canción “Sweet Home Chicago”, que han tocado tanto Clapton como B. B. King y los Blues Brothers, también fue compuesta por él, y es quizás su obra más conocida.
Fuente
Mateo García Elizondo

Lista ganadores a los Blues Music Awards 2021.
Lista Completa.
B.B. King Entertainer
Shemekia Copeland
Band of the Year
Rick Estrin & The Nightcats
Best Emerging Artist Album
Harlem
King Solomon Hicks
Blues Rock Album
Mike Zito and Friends – Rock ‘n’ Roll: A Tribute to Chuck Berry
Mike Zito
Soul Blues Album
That’s What I Heard
Robert Cray Band
Traditional Blues Album
100 Years of Blues
Elvin Bishop & Charlie Musselwhite
Contemporary Blues Female Artist
Shemekia Copeland
Soul Blues Female Artist
Bettye LaVette
Traditional Blues Female Artist
Rory Block
Instrumentalist – Bass
Danielle Nicole
Instrumentalist – Guitar
Christone “Kingfish” Ingram
Instrumentalist – Horn
Jimmy Carpenter
Album of the Year
100 Years of Blues
Elvin Bishop & Charlie Musselwhite
Song of the Year
“All Out of Tears”
written by Walter Trout, Marie Trout,
and Teeny Tucker
Acoustic Blues Album
Rawer Than Raw
Bobby Rush
Contemporary Blues Album
Uncivil War
Shemekia Copeland
Acoustic Blues Artist
Keb’ Mo’
Blues Rock Artist
Mike Zito
Contemporary Blues Male Artist
Christone “Kingfish” Ingram
Soul Blues Male Artist
Curtis Salgado
Traditional Blues Male Artist
John Primer
Instrumentalist – Drums
Kenny “Beedy Eyes” Smith
Instrumentalist – Harmonica
Kim Wilson
Instrumentalist – Piano
Anthony Geraci
Instrumentalist – Vocals
Ruthie Foster

Homenaje al lobo aullador Howlin’ Wolf
El 10 de enero se cumplió el 40º aniversario de la muerte de Howlin’ Wolf, uno de los músicos de blues más influyentes de la historia. Una exposición de retratos en Lavapiés recuerda su figura
Ya su presencia física imponía: medía 1,98 metros y pesaba más de 130 kilos, la armónica se perdía en la palma de su enorme mano. Hijo de unos plantadores de algodón, había sido granjero en los años treinta antes de ser uno de los primeros negros en emigrar a Chicago. Le llamaban Howlin’ Wolf (Lobo Aullador) porque su abuelo le decía que si se portaba mal vendrían unos lobos aullando para buscarlo. Rival de Muddy Waters, se convirtió en uno de los bluesman clásicos de los años cincuenta y fue posteriormente versionado por Jimi Hendrix, Rolling Stones, The Doors o la Creedence Clearwater Revival. Aunque su madre le rechazó, pensando que su música era la música del diablo.
Chester Arthur Burnett, como se llamaba en realidad el gigantesco (en todos los sentidos) músico, falleció en 1976, un 10 de enero, como David Bowie, pero todavía hay muchos que, en el 40º aniversario de su muerte, se acuerdan de sus aullidos. Entre ellos está el artista estadounidense afincado en España desde hace 30 años Mark Howie, que ha realizado una serie de retratos que le homenajean al bluesman y que están expuestos en el centro de literatura aplicada Función Lenguaje (Doctor Fourquet, 18) hasta finales de febrero.
“Cuando Wolf cantaba la gente no sabía si era un animal o qué demonios era eso”, cuenta Howie, que recibe ataviado con un sombrero de cowboy y un pañuelo de calaveras al cuello, “era una bestia escénica y su forma de moverse influyó en artistas posteriores como Mick Jagger o Iggy Pop”. Los estadounidenses blancos de clase media conocieron el blues mediante bandas como los Rolling o Led Zeppelin y tiraron de ese hilo hacia atrás hasta descubrir a los blueseros negros, según relata Howie.
La exposición recoge retratos al óleo de Wolf (tomados, por ejemplo, de conciertos como del American Folk Blues Festival de 1964), pero también escenas de la vida de los bluesmen de la época, como los destartalados clubes de Chicago o las fiestas campestres del delta del Misisipi, lugar del que huían, víctimas de un régimen de semiesclavitud. Uno de ellos recrea esa leyenda rural que conocemos por otro artista, Robert Johnson: la imagen del guitarrista que se cruza con el diablo en un cruce de caminos y este le revela sus secretos guitarrísticos. “Era un mito común, porque los músicos se iban durante largas temporadas a tocar y volvían conociendo nuevos trucos”, explica el pintor. “Decían que les había enseñado el mismísimo demonio”. El próximo día 5 de febrero se celebrará una jam session de blues en la sala, para añadir ambiente musical a lo pintado. ¿Es el blues el equivalente al flamenco en Estados Unidos? “Sí”, responde Howie, “Muddy Waters sería algo así como Antonio Mairena y Howlin’ Wolf como el Terremoto de Jerez, con esa voz que salía de la entraña y parecía removerlo todo”.

Cumplió 50 años la lengua mas famosa
El célebre dibujo fue creado por el entonces estudiante de arte John Pasche y su inmediata asociación con la irreverencia y la sexualidad que vendía el grupo -tal vez por su semejanza con la boca del cantante, a pesar de que no había sido esa la intención inicial- hizo que fuera adoptado como un rasgo de identidad que opera casi con la misma fuerza que su música.
Cincuenta años después, no solo no existe ninguna otra banda que pueda presentarse a nivel gráfico solo con un símbolo en el que no está el nombre del grupo ni sus iniciales, sino que además ese logo de la lengua se ubica al mismo nivel de reconocimiento popular que otros que representan a famosas empresas multinacionales.
La historia se originó un año antes cuando Jagger tuvo un primer contacto con Pasche a fines de encargarle un diseño para un tour que realizaría la banda por territorio europeo, según recordó Diego Perri, uno de los máximos historiadores y coleccionistas en nuestro país de material sobre los Rolling Stones y autor del libro “República Stone”.
Conforme con el póster en donde aparecían un barco y un avión como símbolo de la gira, el cantante, acaso influenciado con la moda hindú instalada con el advenimiento del hippismo, le mostró poco después un afiche de la diosa Kali como ejemplo de lo que buscaba para un nuevo emprendimiento: “Jagger quería un logo como el de Shell, que supieras al verlo de qué se trataba”, puntualizó Perri.
Así surgió el famoso símbolo por el que la banda le pagó a Pasche 50 libras, que fue incluido en unas invitaciones VIP de un show que el grupo dio en marzo de 1971 en el club Marquee de Londres, en el marco de un especial para la BBC y que, un mes más tarde, iba a ser utilizado para identificar al nuevo sello discográfico del grupo.
“Alguna vez Pasche contó que las 50 libras le habían parecido buena plata porque nunca pensó que ese diseño iba a ser lo que fue, que iba a convertirse en el logo más significativo e importante del mundo, no solo hablando de bandas sino a nivel general”, recordó el coleccionista argentino.
Más allá de esta historia, hasta hoy existe una confusión generalizada que le atribuye a Andy Warhol la creación de la imagen de la lengua, debido a que el reconocido artista pop neoyorquino tuvo a su cargo el diseño de la portada de “Sticky Fingers”.
Incluso, la foto de tapa con el primer plano del cierre de un pantalón de jean masculino a punto de abrirse fue tan provocativa y trajo tantos problemas operativos en la primera tirada del disco que la imagen de la lengua pasó desapercibida al momento del lanzamiento del disco.
Ocurre que aquella primera edición incluía un cierre verdadero que invitaba a ser bajado con la latente amenaza de que quedara expuesta la anatomía de Joe D´Alessandro, el anónimo ayudante de Warhol que ofició de modelo; pero debió ser retirada de la venta porque el dispositivo rayaba en muchos casos los vinilos que estaban dentro de la funda.
“En la edición original, en la contratapa había una foto de un calzoncillo, pero acá en la Argentina se lanzó en asociación con la marca de jeans Levi´s así que aparecía el logo de esa marca al dar vuelta la tapa”, comentó Perri.
Tras aclarar que en realidad se trata de un isotipo y no de un logotipo -como se dice habitualmente- por la ausencia de letras, y advertir que “más irreverente que esa imagen resulta la tapa del disco por lo que propone la apertura de esa bragueta”, el músico y diseñador gráfico Javier Veraldi ofreció a pedido de Télam algunas precisiones en torno a la creación de Pasche.
“Pertenece a la estética del momento en que se hizo, una época en donde se creía que el mejor diseño tenía que ser lo más sintético posible, casi pictogramático”, comentó el diseñador que desde su estudio Planta Baja C creó portadas desde los `90 para innumerables discos.
Y agregó: “Ahora tal vez sí porque está muy instalada, pero en su momento no era tan pertinente la imagen con a quien representaba. Es decir, si no conocías a la banda y yo te decía que era un logo para una pasta de dientes, podía ser. Eso está bueno”.
En tal sentido, Veraldi consideró que por su impronta pop asocia más el dibujo con sonoridades presentes en temas como “Miss you” –un guiño de los Stones a la moda disco- que al tradicional estilo rockero del grupo. “Yo lo asocio más con los trabajos de Lichtenstein o con las sopas Campbell de Warhol, una crítica a la sociedad de consumo”, apuntó.
“Esta imagen tiene síntesis. Por otra parte, es provocativa por metonimia. Al tener la lengua afuera quiere decir que hay un movimiento que es el de sacar la lengua. ¿A quién le saca la lengua? ¿Qué le dijeron para que saque la lengua? Y también hay metáfora porque no hay una guitarra o un micrófono, así como si fuera algo referido al deporte podría haber una pelota”, analizó.
Actualmente, el original creado por Pasche se encuentra en el Museo de Arte y Diseño de Londres (conocido como el Victoria & Albert) luego de haber sido adquirido a su autor en 2008, quien esa vez sí pudo percibir una cifra un poco más jugosa que en 1971.
“Lo más curioso es que Brian Jones, uno de los fundadores de la banda, nunca conoció el logo de la lengua porque murió en 1969. Y además era el miembro del grupo que más enganchado estaba con la moda hindú”, comentó, a modo de conclusión, Perri.
Pero tal como remarcó Veraldi, “los logos los hace la gente” y lo ocurrido en estos 50 años con la lengua Stone es la prueba cabal de cómo un dibujo sin más pistas que una boca sacando la lengua sea sinónimo de Jagger, Keith Richards y compañía, y haga sonar en la memoria auditiva los riffs de “Satisfaction”, “Start Me Up” o “Honky Town Women”.
Fuente: Agencia Telam